LA CORRIDA DE POLLOS

La corrida de los Pollos en la 'carretera' de Plenas.
El "Negro de Moyuela", años 40. Foto: M Carbó
 

"A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde..."

 

Los "gaiteros de Lanzuela", en la vuelta al pueblo, atraen tras de sí, cual flautistas mágicos, a la chiquillería.

En la "Casalugar", Alcalde y Ayuntamiento los esperan para iniciar el cortejo encabezado por el "aguacil" que por estandarte pagano lleva la "horca" con el manojo de pollos colgando de ella ("6 pa la corrida y uno pa los entalegaos").

"Todo el mundo a la corrida",  parecen tocar la gaita y el tambor.

En el "pairón" de la Virgen del Rosario, la gente, con cara de fiesta, espera el acontecimiento. Entre los saludos y risas, comentarios sobre los pollos de corral.

"Hacer la raya" sobre el pedregoso camino y esperar. Cuando el Alcalde lo manda, tres toques largos y sonoros de la "gaita de vocear" enmudecen a los espectadores. Con voz fuerte, pregona: "De parte del sr. Alcalde, se hace saber: El que quiera correr los pollos, que salga a la raya. Serán tres vueltas a la caseta. Pal primero: tres pollos; pal segundo: dos y pal tercero: uno".

(Así, año tras año, cada uno con su estilo, lo han hecho "aguaciles" como el "tío Genaro", el "tío Joaquín Palacián", el "tío Francisco Bailo"...)

Mientras, el guarda municipal, se encamina hacia la "caseta el Sabino" para ser garante y señal de cada vuelta.

Los murmullos y comentarios se centran en los corredores: Pantalón corto, o calzoncillos con bragueta (vez hubo a quién en "mitá de la carrera" se le abrió y asomó "el pajarito" para regocijo de todos) alpargatas, pañuelo remojado en la mano,... "salen a la raya".
Unos tranquilos y expertos, otros ansiosos, pero todos... "tiesos" (valientes).
Allí están: Antonio "el negro", de Moyuela; Ángel, "el Bellico", de Monforte; Eliseo, "el corredor", de Plenas y otros...
Se miran, se observan. Todos se conocen. Han dejado a sus familias "trillando o aventando la parva". Han hecho a pie o en "macho" varios kilómetros y han venido a llevarse los pollos. Corren... "pa ganarse la vida".
En la raya, esperan con tensión.
El toque de la gaita es la señal. Cada uno utilizará su táctica. Unos quieren salir los primeros. Eliseo, prefiere salir el último, él lleva su ritmo, conoce la dificultad de la prueba. Si hubiera "prima" no se fiaría e iría a por ella. Así, esperará a atacar en los últimos metros ("en el sprint, si no estás acuchillao (probado), te quedas frito").
En la primera y segunda vuelta, y a pesar de "tocar el ala de los pollos" al pasar y de remojar el pañuelo en el agua del pozal, se han ido quedando algunos corredores.
Tercera vuelta. La definitiva. Ahora se verá quién es el que está más fuerte. Bajar hasta la caseta, dar la vuelta al guarda y encarar el sol y la meta.
Cuando llegan a los dos caminos, los gaiteros comienzan a tocar para animarles. Este es el momento, Eliseo se ve con fuerzas y arranca en sprint largo. Los otros, valientes, intentan seguirle. Los gritos de ánimo aumentan. La horca bien plantada y sujeta les espera. Llegar, "tocar los pollos", el mantón que una mujer le echa por los hombros, los abrazos, recuperar el "resuello" (respiración),... todo le parece como un sueño.
¡Ha ganado la "primera"!
La parte más dura ya está hecha. Ahora sólo le queda el "bailar los pollos", en la plaza del Ayuntamiento, con la mujer del mantón y recoger el premio.
Mientras se "muda" detrás de los pajares, oye vocear la siguiente prueba: "los entalegaos".
En la raya, metidos cada uno en un saco, bien sujeto a la cintura con cuerdas o cinturón, atados los pies, se alinean los mejores "entalegaos" de la zona: De Bádenas, Germán "el carbonero"; Ángel "el Bellico" de Monforte; de Loscos, los mozos más bragaos...
La distancia, "un tiro piedra" pa ir y volver, requiere fuerza en las piernas; el estar "entalegao", mucha agilidad, equilibrio y destreza (el caerse o desatarse implica descalificación).
Dada la señal, los gritos y las risas al tropezar y caerse les acompañarán todo el recorrido.
El estilo y la fuerza en los saltos, una buena sujeción del saco a la cintura, brazos y manos libres para facilitar los saltos... serán ingredientes fundamentales para conseguir ganar la "primera" y el premio.

Y así, un año y otro año...

Lo recuerdan y me lo contaron, para que yo os lo cuente, Pedro Elías y Eliseo.

 

" ¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sol ardiente de la tarde!"
(Federico García Lorca)

Guillermo Villanueva Roche 

 

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